Trastorno obsesivo-compulsivo




Se caracteriza por la presencia recurrente de obsesiones y compulsiones

Descripción

Una obsesión es un pensamiento repetitivo que aparece en la mente de la persona sin desearlo y que produce ansiedad, asco o culpabilidad.

Los rituales o compulsiónes son comportamientos voluntarios, (p. ej., lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones) o actos mentales (p. ej., rezar, contar o crear pensamientos o imágenes contrarios a la obsesión) que la persona aprende a realizar para eliminar la obsesión o el malestar y prevenir las desgracias.

Estos comportamientos u operaciones mentales o bien resultan claramente excesivos (p. ej., cerrar varias veces el coche para comprobar que se ha cerrado) o bien no guardan una lógica con el contenido de la obsesión, teniendo mucho que ver con la superstición (p.ej., dar tres golpes en la mesa para prevenir un accidente).

Los tipos de obsesiones más habituales son las relacionadas con la limpieza o la comprobación. Otros tipos de obsesiones son las que tienen que ver con el orden, simetría o perfección, violencia o impulsos agresivos, religión, acumulación, homosexualidad, etc. Es frecuente que las personas afectadas tarden bastante tiempo en buscar ayuda psicológica o lo hagan en una proporción pequeña por considerarlo intratable, como parte de su personalidad o porque suponga motivo de vergüenza por su contenido inmoral o inaceptable (p. ej., las obsesiones relacionadas con la religión, el sexo o la violencia).

La trampa de la ansiedad

Todas estas conductas que aprende a utilizar la persona para evitar y aliviar su ansiedad, no son más que una "trampa" que mantiene y agrava su problema, ya que no le permiten demostrarse que pueden controlarla, ni tampoco le permiten habituarse a las situaciones, sensaciones o pensamientos y, mucho menos, comprobar que lo que piensan no ocurre (al menos no de una forma tan tremendista) y así percibir de una manera más realista sus miedos.

Sobre el tratamiento

La RV se utiliza como herramienta para aplicar la Terapia de Exposición, una de las técnicas más eficaces de la terapia Cognitivo-Conductual para el tratamiento de los trastornos relacionados con la ansiedad, ya que la evitación es un aspecto central en el mantenimiento de estos problemas.

Todos los miedos que superamos las personas a lo largo de la vida, resulta de hacer exposición; la primera vez que nos ponemos ante un volante o nos subimos a un avión, nos sentimos tensos o nerviosos, pero a medida que repetimos esa experiencia, el miedo termina por desaparecer. Más técnicamente, la terapia de Exposición consiste en afrontar de forma gradual y sistemática las situaciones que las personas temen y así conseguir habituarse a la situación tras las exposiciones repetidas, disminuyendo las interpretaciones amenazantes al comprobar que lo que se teme no ocurre, aumentando la autoeficacia y las expectativas de mejora hasta conseguir eliminar la ansiedad o el malestar.

Para facilitar el afrontamiento y, como parte del tratamiento, se combina la terapia de Exposición con el entrenamiento en otras estrategias psicológicas para que la persona aprenda a manejar y controlar las emociones y pensamientos negativos, p. ej., técnicas de respiración controlada, relajación muscular , entrenamiento en autoinstrucciones, reestructuración de pensamientos negativos o entrenamiento en habilidades sociales.

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